02 marzo 2006

Reina

Martha ArgerichSiento por la pianista Martha Argerich veneración y temor a partes iguales y en proporciones mayúsculas. En ella encuentro la más pura encarnación del duende que he experimentado en mi vida. Brutal diría yo. Cuando Argerich se sienta a tocar el piano te da una bofetada. Argerich enduendada, Reina de la Noche, piel blanca de luna vestida siempre de negro, mente atormentada y relámpago en la mirada, trueno que descarga una energía rabiosa y torrencial pero capaz de transmutarse en apasionamiento contenido en la cumbre de un rubato que corta el aliento. Todo en ella superlativo.

Como todos los enduendados, Argerich afirma con extrañeza que no sabe cómo hace lo que hace; ni siquiera sabe bien lo que hace. A la edad en que un niño se pone a tocar su primer arpegio, Argerich ya devoraba el Gaspard de la Nuit de Ravel, significativa elección: hay algo diabólico en el piano de Martha Argerich que hace que la palabra "virtuosismo" resulte insignificante e intrascendente. Lo de Argerich es otra cosa: es electricidad y fuego, dentellada y zarpazo, presencia apabullante y ardiente aguijón, sagaz intuición y verso. Y sufrimiento. Sufre Argerich (pánicos, cóleras, fobias, huídas) como sufren los poseídos por el duende que aúlla de ayes en el trance del éxtasis. De ese dolor sale el diamante. "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende", dijo Lorca. Tan sólo dos muestras de su abundante discografía son suficientes para hacerla inmortal: su registro de la Sonata en si bemol menor de Chopin de 1975 y el Concierto en Sol mayor de Ravel bajo la dirección de Claudio Abbado, de 1988, ambos para Deutsche Grammophon. Pura y terrible belleza.


2 Comments:

Anonymous Ferre said...

Y el tándem que hace con Abbado es de lo más efectivo, tanto en esa del 88 como en la del 78 (acoplada con el nº3 de Prokofiev). Le tengo mucho cariño a esos dos discos y dan la impresión de lo que dices, de que esta señora esta poseída por las furias cuando toca; por momentos febril. Como si le fuera la vida en ello.

9:02 p. m.  
Blogger emejota said...

Pues no te pierdas la transcripción para 2 pianos de la Sinfonía Clásica de Prokofiev que grabó en directo en el Festival de Lugano de 2004 con Yefim Bronfman (EMI). De quedarse con la boca abierta.

Saludos

1:33 a. m.  

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