30 diciembre 2005

Agradecimiento

RavelYa lo he dicho en anteriores ocasiones: a mí, Ravel me deja sin voz. Como hoy he tenido que interpretarlo en dos conciertos no me salen las palabras, al menos no todavía. De momento, después de cenar han salido algunas lágrimas, de las buenas, y en las manos todavía ha quedado un resto del calor que se forma cuando pones el corazón en la punta de los dedos y lo proyectas a todos los corazones. Hasta que consiga volver a ponerlo en su sitio lo que necesito es silencio. Ha sido una experiencia maravillosa. 260 gracias.


2 Comments:

Blogger Magda said...

Que rica experiencia, Mariano, el arte... la magia del arte.

Por la mañana me acordé de ti, compré la novela El sótano, de Thomas Bernhard para leerla. Me acordé de ti al leer en la contratapa (se trata de un chico que) "...comienza a estudiar intensamente la música después de la jornada de trabajo, y sube en verano al Monschberg para escuchar, sentado bajo un árbol vecino a la Felsenreitschule, los ensayos del Orfeo de Gluck y de La flauta mágica de Mozart: es su descubrimiento del arte"...

Literatura y música unidos de la mano del gran escritor Bernhard. Cuando la lea la comentaré...

2:54 a. m.  
Blogger emejota said...

Efectivamente, Magda, una experiencia muy rica.

Espero con interés ese comentario porque algo me dice que la Flauta Mágica de Mozart pueda ser un cristal demasiado frágil para las manos de Bernhard. Ojalá me equivoque y tenga que ponerle el acento al verbo y decir: me equivoqué.

Un abrazo

1:02 a. m.  

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