20 febrero 2007

Cumbre

A veces yo también me canso. Quiero decir que, bueno, no siempre voy con la sonrisa puesta ni juego con las palabras todo el rato y eso, qué va, pero supongo que eso ya lo intuyes. A veces me quedo callado o me pongo a mirar por la ventana o qué se yo. Te puedes ir cansando poco a poco o cansarte de golpe, como ayer, sentado en esa silla y escuchando al médico. Era la vuelta al cole y me preguntó qué tal estás y yo le respondí que irregular. Querrás decir regular, dijo él. No, quiero decir irregular, a veces mejor y a veces peor, le aclaré yo. Pues vaya. Pues ya ves. Y al rato llamó a la enfermera para que me hicieran un análisis de sangre porque otra vez ha subido el hematocrito y dice que no es normal que suba tanto y tan rápido a lo que le contesto que nada es normal. Uy, dice él, ¿estamos bajos? Y yo: de hematocrito no. Me refería a los ánimos. Pues hombre. Y puntos suspensivos. A veces dices pues hombre y sobra el resto.

Cuando el médico escribe en su portátil una frase en mayúsculas no pulsa la tecla de bloquear mayúsculas sino que estira el meñique de la mano izquierda y mantiene pulsada la tecla de mayúsculas a secas todo el rato mientras los demás dedos teclean veloces. Qué pondrá. Por qué escribirá con el dedo así, estirándolo tanto cuando el resto de los dedos se van por la parte derecha del teclado, esa de las ges y las tes y las haches. Luego empieza a decir una sarta de cosas dispares y disparatadas que dan mucha pereza y se resumen en una: va a ser duro. El qué. Pues las pruebas, la retirada de la medicación para no falsear el resultado de las pruebas, en general, va a ser duro. Y sonríe. Yo no. Porque en ese instante la vista ha buscado algo a través de la ventana de la consulta del hospital y se ha encontrado con la cumbre blanca del Moncayo y dirás que es una tontería pero de repente me ha entrado el cansancio de golpe. No por el médico, sino por la cumbre blanca y el cielo azul. O igual ha sido por el contraste entre las dos cosas, sí, yo creo que va a ser eso. De repente me he dicho: yo no voy a subir allí como ellos y ellas (y ellos y ellas son una larga lista de nombres que desfila por mi pensamiento mientras el médico teclea con el meñique izquierdo pisoteando la tecla de las mayúsculas, imagínate que los estuviera tecleando)

Y entonces me entra como una tristeza pegajosa y al mismo tiempo como de granito al observar el panorama, ahí el médico hablando de isquemias transitorias, de descartar factores leucémicos, insuficiencias respiratorias, posibles neuropatías que afecten a la coordinación motora. ¿Algo más?, pienso por dentro. ¿Algo más?, pregunto por fuera. Lo importante es ir descartando paso a paso y tener paciencia. Ya, y esperar, no?. Sí, y esperar. Oiga, usted me entiende, verdad? Cómo dices? Que si usted me entiende, la situación y todo eso, que a veces uno se cansa, que mire lo blanco de la nieve, es prodigioso, más lo sería poder pisarla y tocarla, pero igual no se ha dado cuenta porque usted puede ir y tocarla y pisarla, igual hasta se aburre ya de eso y ni se fija en la nieve de la cumbre porque sólo tiene que decirse: voy, y va. Y hace bien, oiga, pero es que, mire, de repente me ha entrado un cansancio como si hubiera subido a esa cumbre y, si no le importa, lo dejamos ya, es el cansancio y eso, en casa se me pasará, me entiende, no?


7 Comments:

Anonymous Anónimo said...

a veces, aunque puedas ir y pisarla, también te entre cansancio y tristeza pegajosa. pero luego se pasa. es sólo cuestión de despertar a una realidad menos real. como cuando piensas en el muro gris que te impide seguir andando. pero luego abres los ojos y das un paso y otro y otro. y, de repente, estás en el pueblo de al lado. aún así, me gustaría oler el humo de un café con leche y poder estrecharte la mano y decirle al camarero oiga, yo quiero uno de esos que huele tan bien. y hablar de música y de cine y decirte tranquilo, ánimo, vamos. a lo mejor si cierro los ojos.

2:28 p. m.  
Blogger emejota said...

Yo he vivido toda mi vida en una realidad considerada menos real pero por eso no menos vivida. Es un territorio interior y, al mismo tiempo, lejano; yo vengo de allí. Lo que soy, se ha formado allá. Ahora me siento despertar a una realidad más real y, sin embargo, me parece más ficticia, epidérmica. Es una paradoja muy extraña.

¿Yo podré pedir un chocolate a la taza, toni? Pregúntale al camarero si tienen.

Gracias por tus ánimos. Un abrazo.

5:27 p. m.  
Blogger Miguel Cane said...

Ten, un chocolate en taza.
(y una pantera rosa)

Ánimo, valor y gracia, Mariano.

Aquí estoy, en la mesa de al lado.

Abrazos y guiños.

7:25 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

En mi pueblo han puesto en un bar una carta de chocolates, para elergir!
De momento sólo probé dos,normal y con almendras.
¿Cuál te pido?

Besos

12:50 a. m.  
Blogger emejota said...

Podéis acercaros a la mesa, Miguel y Crishu. toni habla siempre con minúsculas (y yo a veces entre paréntesis). Con esos datos nos reconoceréis enseguida.

(chocolate normal, crishu, si puede ser)

Abrazos.

3:07 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

en la carta de chocolates, hay alguno con una cucharada de café. o viceversa. os apetecen ensaimadas de esas pequeñitas que caben justo en la taza si las estrujas un poco? al lado de casa hay una panadería que las hacen buenísimas.

9:41 a. m.  
Blogger emejota said...

Suena bien... Vale, me apunto a las ensaimadas, sí. De la panadería de al lado.

11:29 p. m.  

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