Cuaderno de rodaje (I)

Aún así, el trabajo programado para el día de hoy se ha cumplido en el tiempo previsto, lo que no quiere decir que el resultado haya sido todo lo satisfactorio que cabría esperar. Como persona autoexigente que soy, lo de hoy me hubiera afectado mucho en otras circunstancias, lo reconozco, pero no ha sido así. Por alguna extraña razón, algo me dice que las cosas tienen que seguir por ese cauce sin que haya que alterar el tempo del compás de los acontecimientos. En resumidas cuentas: paciencia.
Conforme me siento más descansado las ideas se van poniendo en orden en mi cabeza. ¿He estado nervioso? No, y que la presencia de la cámara, tan curiosa ella, no me haya distraído y no me haya hecho temblar las manos me extraña bastante, la verdad, dado que soy una persona de naturaleza nerviosa. Pero sí que he descubierto que estaba tan ocupado porque los dedos accionaran las teclas que debían sonar que no he dejado margen para eso tan esencial que es el disfrutar de lo que se hace y eso sí que me ha extrañado mucho porque yo no concibo la música sin un disfrute pleno. Faltaba emoción, por ejemplo. La emoción tiene muchas caras: la más visible, en música, puede encontrarse en uno de esos tiempos lentos que llegarán el jueves y el viernes. Esa es una emoción explícita, fácil de atrapar. Pero existe también una emoción que consiste en dejar fluir la música con naturalidad, sintiéndote partícipe del instante.
Me resulta muy interesante dar forma en palabras a esta reflexión porque creo que me puede resultar útil para fijar un Norte a seguir en las próximas sesiones. Eso hace que lo de hoy no lo considere trabajo a medias o trabajo perdido, en absoluto. Quizá lo de hoy era necesario para adquirir la experiencia, para aprender la enseñanza y, lo que es más importante, interiorizarla. Y para ello es necesario vivirlo.
A Julio le he agradecido su infinita paciencia y, sobre todo, su tranquilidad, fundamental para crear una atmósfera de trabajo adecuada. Sus continuos "cuando quieras", "no hay prisa", y "no pasa nada" resultan especialmente reconfortantes en esta aventura. Hoy he aprendido a contemplar la posibilidad de bajar la guardia para que entre la música sin miedo y no haya que buscarla con tanto esfuerzo. La música no se busca con esfuerzo. Hablo de música, no de notas en un pentagrama. A lo mejor dando menos importancia a que suenen las notas precisas aparece el duende y lo compensa; o a lo mejor aparece el duende y trae bajo el brazo las notas precisas, que es lo habitual cuando uno se siente en armonía con lo que hace. No sería la primera vez. Es todo un misterio, y un misterio apasionante. Por eso hay que continuar. Y con ánimo.
6 Comments:
Oye...estoy un poco perdida..¿el rodaje ese para que es? ¿Es para poner a la venta o algo de eso? No estaría mal tener una en casa.
Saludos
Querido Mariano,
Seguro que aún os quedan algunas jornadas durísimas y alomejor una o dos de ellas incluso desesperantes. Pero ánimo Mariano! que seguro que el resultado es estupendo :)
Un abrazo,
Patricia
No te desesperes,que un making off interesante también vale mucho.
Buena pregunta, crishu. Tampoco lo tenemos muy claro de momento. Nuestro objetivo inmediato es llevarlo a puerto y luego ya se verá. Te mantendré informada.
Un abrazo
Muchas gracias por los ánimos, Patricia :)
Esperemos que, aunque duro, el trabajo no nos depare momentos desesperantes (toquemos madera aunque, bien pensado, no hago otra cosa que tocar madera cuando toco el piano...)
En el maletín de las partituras me lleve unas chocolatinas (cosa que no te extrañará, seguro) pero ni ayer ni hoy me he acordado de tomarlas (y eso seguro que sí que te extraña. A mí también!)
Un abrazo
Muchas gracias, usuario anónimo. Me temo que estos apuntes van a ser el único testimonio de lo que allí ocurre ante y tras la cámara. Al menos algo es algo.
Un saludo
Publicar un comentario
<< Home