19 abril 2007

Patricia

Para poder cerciorarme y poner el título al post con seguridad he tenido que protagonizar toda una aventura esta mañana, qué digo una aventura, un gag al más puro estilo Mister Bean. Es que venía caminando, no? y entonces me ha parecido ver allá a lo lejos, en la otra acera, a Patricia hablando con una pareja joven. Digo que me ha parecido porque de lejos es que no veo nada, chico, pero para mí que parecía Patricia apoyada en su bicicleta. Como me dirigía en esa dirección he supuesto que conforme me acercara la visión se volvería más nítida.

Pues no.

Y cuando he llegado a situarme frente a ella, carretera de por medio, me he dicho, pero es posible que no distingas si es Patricia o no? Y ahí estaba yo inclinando la cabeza hacia delante y entrecerrando los ojos (que ya es paradoja que para forzar la vista tengamos que entrecerrar los ojos cuando se supone que tendría que ser al revés) y entonces me he dado cuenta de que el chico que era pareja de la chica que hablaba con la presunta Patricia me estaba mirando con cara de decir: este tío es un baboso o qué pasa. Y es en ese momento cuando me ha salido el Mister Bean que todos llevamos dentro y que te hace girarte torpemente y hacer como que miras a las nubecitas pero en el fondo miras de reojo hacia los tres que están al otro lado.

Unos metros más allá he tenido una gran idea: llamar a Patricia desde el móvil. Ha sido un momento muy de película porque estaba yo agazapado en una esquina (más que nada para que el tipo no me viera) con el suficiente ángulo de visión para ver a la presunta Patricia y comprobar si a mi llamada echaba mano de su bolso o del bolsillo y salirle con alguna ingeniosidad del tipo vaya bici más chula que llevas hoy y vaya cháchara que llevas con esos dos, más que nada para vacilarle un poco antes de decirle que mirara al otro lado de la calle y, tachán, hola.

El móvil daba tono de llamada pero nada. Vaya, pues no es Patricia y no voy a insistir por si está trabajando, me he dicho. ¿O si que es Patricia y no oye el teléfono? me he preguntado. Qué fastidio. Tras el fracaso del plan he decidido marcharme pero al detenerme en el primer semáforo me he dado la vuelta porque soy muy testarudo y porque es que es muy raro que coincida con Patricia (creo que llevamos vidas paralelas) y precisamente hace unos días me dije que tenía que hablar con ella. Me he vuelto a situar casi casi frente donde ella estaba suponiendo que en algún momento giraría la cabeza y me vería.

Pues no.

Mirar, mirar, quien miraba era el tipo, cada vez con cara más mosqueada. Yo he vuelto a hacer de Mister Bean y he hecho como que me llamaban al móvil y sin pensarlo (Mister Bean no piensa mucho las cosas) he cruzado la carretera hacia ellos. Por poco se me lleva una moto. Una vez en la otra acera y conforme me acercaba, la presunta Patricia me daba la espalda pero el tipo, que lo tenía de frente, me miraba con la ceja arqueada y yo decía sí, sí, vale, bien, bien, al silencio del móvil. El caso es que me he puesto tan nervioso que cuando he pasado al lado de la presunta Patricia no he caído en oir su voz o en girar la cabeza, te lo puedes creer? Valga en mi descargo que cualquiera la giraba para mirar con el tipo ese haciéndome un marcaje tan implacable. Qué situación más absurda, por Dios.

Pero todas las situaciones absurdas son susceptibles de empeorar: iba hablando por el móvil con alguien imaginario cuando justo al cruzarme con una señora ha tenido que sonar el móvil de verdad. También es casualidad, leches. Me he dado un susto de muerte, casi me quedo sordo y la señora me ha mirado con expresión acorde a las circunstancias. Me he dado la vuelta por enésima vez, harto de la escena, decidido a salir del encuadre, por hoy suficiente gag. Yo: Sí? La voz al otro lado del móvil: "Babel". Era el del videoclub. Desde lo de la Juani hace ímprobos esfuerzos por ganarse de nuevo mi confianza. Yo: "Vale, me paso a por ella, gracias". Y en ese momento alguien ha alzado la mano saludándome y me ha sonreído.

Era Patricia.

Y yo: ¡anda, qué sorpresa! y mientras le daba dos besos me he preocupado por darle la espalda al tipo que llevaba todo el rato sin quitarme ojo porque me he dado cuenta de que con las palabras que acababa de decir "¡anda, qué sorpresa!" tras diez minutos yendo y viniendo, había terminado de fastidiarla. Total, que la pareja se ha despedido de Patricia y yo me he despedido de presunta pero me he quedado con Patricia a secas y al fin. En fin.


4 Comments:

Anonymous CRiShU said...

Jajja... me he reído mucho pero lo de ver mal de lejos tiene solución, cuando quieras te pasas a verme ;)

Con tu post me he acordado de otra situación estúpida y muy típica de mi que es ir andando por la calle concurrida de gente y torcérseme un zapato haciendo en consecuencia un giro exttraño con el cuerpo que a saber cómo se ve desde fuera, yo desde luego me voy riendo un rato.

O tropezar siempre en una zona llana( no me preguntéis). Mi amiga dice que tropiezo hasta con los chicles de la calle,jeje.

Saludos

1:23 a. m.  
Blogger emejota said...

Vale, me paso a verte pero... y si no te veo, eh?

:D

1:30 a. m.  
Anonymous EVERY said...

Ja ja... Lo que me he reído yo sola imaginandome la escena. Aunque supongo que ha sido un poco bochornoso para tí, sobre todo lo del movil; cualquier día de estos me pasa a mi lo mismo. Esque cuando quiero irme de algún sitio y no veo la forma o el momento de decir q me voy, pongo la alarma y hago como q me están llamando y al igual que tú hablo con alguien imaginario, pero algún día ha de sonar el movil...
Y me jugará una mala pasada.

Un saludo Mariano!

12:50 a. m.  
Anonymous Patricia said...

Querido Mariano:

Tantos y tantos posts con sólo una palabra por título y de repente un día te encuentras con que la palabra es "Patricia".

Mi duda, hasta que he empezado a leer, era si se refería a mi. Así que de nuevo... ¿Patricia es Patricia?.

Y sí! que ilusión, cómo me he reido! Gracias mil. Me encanta.

Estoy deseando encontrarme con la pareja joven para ver que me dice él acerca de ti ;) Seguro que me da la risa.

Un abrazo,

Patricia

11:09 a. m.  

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