21 octubre 2005

Satie

(Para Diana, que lo sugirió)

Claude Debussy apreciaba mucho a Erik Satie, así que un día le puso sobre aviso de que las vacas sagradas del conservatorio iban diciendo por ahí que sus obras patinaban en el aspecto formal, que ése era su punto débil: que no tenían forma. Debussy fue quien se lo dijo y Satie se rascó la cabeza, pensativo. Poco después se puso a componer sus "Tres piezas en forma de pera".

Cuento esta historia -verídica- porque a mi entender ilustra muy bien cómo era Satie. Ir más allá es arriesgado porque te puedes perder: más que conciertos, Satie es un desconcierto. Satie fue un genio raro y a lo mejor un poco vago: abrió muchas puertas pero en lugar de transitarlas prefirió invitar a otros a que pasaran por ellas y probaran fortuna. Él, mientras tanto, tocaba el piano con su camisa de rayas amarillas y violetas y sus manguitos negros bajo el escenario de las chicas del can-can.

Satie puso la semillita del impresionismo, del minimalismo, del dadaísmo, del esoterismo, del histrionismo y hasta de sí mismo, tan ensimismado que sus memorias se titularon "de un amnésico". La mayor parte de sus obras son muy aburridas pero tienen títulos divertidos: "preludios flacos", "tres valses distinguidos de exquisito mal gusto", "sonatina burocrática", "piezas frías" y, mi favorita, "cosas vistas de derecha a izquierda sin gafas". A veces da la impresión de que la música es el pretexto para poner el título. Ese es Satie. Si te lo encuentras, a ver qué le dices, porque una vez oyó decir que sus obras eran muy cortitas y compuso una con la instrucción de que se repitiera 840 veces, que si no, no valía, lo cual hacía necesario la tira de horas.

Hay gestos de Satie que son privados. Sólo el pianista los conoce. Abres la partitura, pones las manos sobre el teclado, empiezas a tocar la música y de pronto sale Satie y te dice cosas rarísimas en forma de anotaciones surrealistas: ¿fuma? Eso pone, encima de la mano derecha, no me acuerdo ahora en qué pieza. Después te dice "sonría" y "hágase notar", y más tarde "no diga nada al respecto". Luego vuelve a la carga y te apremia: "vaya resumiendo" y, de paso, te susurra al oído lo que ocurre en el patio de butacas: "Hay una señora que está hablando en exceso y el pobre marido empieza a dar muestras de impaciencia". Yo creo que lo hace para ver si logra que pierdas la concentración, quién sabe, pero mientras lo piensas tienes que seguir tocando porque el público sigue ahí, aunque al pasar la hoja te pregunte "¿han dado ya las 9?", y te asegure que "al capitán le gustará ésto" y que "las maletas ya están listas" y "no apague la luz todavía: aún queda tiempo".

Satie dirige miradas picaronas a las piernas de las chicas del can-can entre la niebla del humo del tabaco de los cabarets y luego va a reuniones de espiritismo donde echan el tarot y se hace la ouija. Pero luego va a su buhardilla y te escribe la primera Gymnopedia, que es primera en todos los sentidos y para todos los sentidos aunque dependa tanto del acorde de séptima, a fin de cuentas, la música también son números; y mientras se te encoge el corazón ante ese poemita irrepetible te das cuenta de que lo modal suena a tonal y lo tonal a modal; que los acordes que debían reposar no reposan y viceversa, que la armonía funciona al revés, si es que funciona o hay armonía; que la melodía es muy pegadiza para tener un diseño tan raro y que los arcaísmos de la pieza son increíblemente modernos. Da lo mismo. La obra es maestra a pesar de eso o quizá por eso.

De todo lo anterior sólo importa decir que Satie es un poeta (pero no se lo digas si te lo encuentras)


11 Comments:

Anonymous RMF said...

Es siempre una gozada pasar por aquí y leerte. Y lo es, además, porque muchas veces, después, tengo que escuchar o reescuchar lo que comentas.
Un saludo y disculpa el elogio intempestivo.

8:51 a. m.  
Blogger emejota said...

No tienes que disculparte, no hay elogios intempestivos; un exabrupto es siempre intempestivo (aunque a veces uno se lo merezca) pero no un elogio. En todo caso es agradable saber que lo que uno escribe resuena en alguien de manera positiva.

Gracias y un abrazo.

12:55 p. m.  
Anonymous Ferre said...

A ver, como yo de Satie tenía un antiguo LP (Gymnopedies, Gnosiennes, Rose-Croix,..), que a saber dónde está en estos momentos, debería comprar algún CD, así que si alguien me da algún consejo sobre una buena grabación de sus obras para piano, lo leeré atentamente. Gracias por adelantado.

Claro que visto los títulos, no sé si será mejor un pequeño librito con una recopilación de los títulos de las obras. :-P

4:28 p. m.  
Blogger emejota said...

Hola Ferre: ya conoces ese refrán de "en casa del herrero...". No te puedo recomendar ninguna versión porque me he dado cuenta de que no tengo ninguna. Por algún lado debo tener un lp que me suena muy bien en el recuerdo pero no recuerdo el intérprete. Pero eso sí, seguro que el pianista era francés. De todas formas, yo creo que no te arriesgas mucho en este caso yendo sin referencias claras porque hace falta ser muy ceporro para tocar mal a Satie; quiero decir que hay pianistas muy ceporros pero esos no se atreven con Satie (o si? bueno, no sé).

Lo que sí puedo comentar ya que en el post se unen los nombres de Debussy y Satie es que el primero hizo una orquestación preciosa de la famosa Gymnopedia. Puede parecer una operación sencilla pero si haces el ejercicio de escucharla al piano y te planteas a tí mismo: "lleva ésto a la paleta de colores de la orquesta" te darás cuenta de que el reto no es fácil. Y a Debussy le sale precioso. Y un último apunte (cinematográfico): esa versión la utiliza ma-ra-vi-llo-sa-men-te Woody Allen en "Otra mujer". En mi opinión, el Satie de Debussy es la guinda que vuelve definitivamente hipnótica esa melancólica película de otoño.

Un abrazo

4:48 p. m.  
Blogger Diana Carolina said...

Sí, así es Satie: un artista y poeta excéntrico...

Yo no sé con precisión lo que tiene su música, tal vez parezca no ser muy profundo pero hay piezas suyas que me hipnotizan.

Insisto, sus 3 Gymnopédies y 6 Gnossiennes me gustan mucho; las demás obras tal vez me pasen brevemente desapercibidas, pero tienen lo suyo, son una 'Désespoir agréable'.

Querido Mariano, tu post me ha encantado, agradezco tu atención a mi petición, recibe un fuerte abrazo!
=)

5:06 p. m.  
Anonymous Gabriela said...

Bueno, Ferre, he buscado en mis cedés (es complicado porque los tengo en sobrecitos por ya no poder guardarlos en sus cajitas o debería emigrar y dejar mi pisito en posesión de mis cosas), y he encontrado mi edición.
Un doble EMI Classics :Aldo Ciccolini y Gabriel Tacchino y tiene todo: Las Gymnopedies-Gnossiennes-Nocturnes-La belle excentrique-Trois Morceaux en forme de poire y muchas otras piezas, como un Idylle dedicado a Debussy o cosas para Paul Dukas, valses, etc. Y es muy bonito.
Esperando que esta referencia te sirva, me despido con dos respetuosos y ceremoniosos besos, uno pour toi y otro para emejota. Allez!

9:21 p. m.  
Blogger emejota said...

Hola Diana!

El matiz es importante en lo que dices: "parece no ser muy profundo". Pero en las piezas que citas lo es, desde luego.

Me alegro de que el post te haya gustado. Otro abrazo para tí!

1:04 p. m.  
Anonymous Ferre said...

Sugerencias leídas y apuntadas, tanto franceses como italianos. Muchas gracias.

2:11 p. m.  
Anonymous deneb said...

qué cosa más bonita

7:42 p. m.  
Blogger emejota said...

Muchas gracias, deneb. Si te apetece, quédate un rato con nosotros :)

Un abrazo.

1:00 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Que precioso texto. Te felicito :)

4:23 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home