04 noviembre 2005

Solo

Una de esas casualidades de la vida, una conjunción astral, qué se yo, ha querido que todos los miembros cercanos de la familia, por una u otra razón, estén 24 horas fuera y eso quiere decir que, durante ese tiempo, estoy solo. Una cosa del todo normal, ¿verdad?, pues no, mira tú por dónde, que el detalle no ha pasado desapercibido para algunos que han reparado en ello con cierta preocupación y no es que me importe, cómo me iba a importar si en el fondo lo hacen porque me quieren, pero no deja de llamarme la atención cuando voy a cumplir 36 años dentro de poco.

A las 10 de la mañana ha sonado el móvil. Era Mari, la señora que se ocupa de los asuntos domésticos en casa un ratito por la mañana. Que si me pasaba algo. ¿Por qué me iba a pasar algo? Es que he venido y no estabas en casa. Estoy desayunando con Eva, Mari, como suelo hacer dos o tres veces por semana; acuérdate que tengo hoy conferencia y nos han citado para probar el proyector. Ah, vale, nada, era por si pasaba algo. No, tranquila, no pasa nada, y gracias, Mari. Bueno, pues perdona que te haya interrumpido. No me has interrumpido, Mari, por Dios, tranquila, venga, si llama alguien que me de un toque al móvil. Vale. Adios.

A media mañana ha vuelto a sonar el móvil cuando estábamos en carretera. Mari de nuevo. Que ha venido una chica a por una partitura que le ibas a dejar. ¡La partitura! Se me ha olvidado por completo. Desde que tomo la medicación del cardiólogo tengo unos lapsus muy raros (ya me lo avisó él, es normal); digo yo si lo de los lapsus será para no acordarte de los disgustos y que el corazón no sufra. Oye Mari, dile que lo siento pero que se me ha olvidado por completo, que luego le llamo, que no se preocupe. Vale, se lo digo; ah, una cosa, emejota. Dime, Mari. Que estaba pensando en dejarte hecha una tortilla de patata porque como sé que las comes a gusto y esta noche vendrás cansado pues así llegas y cenas tranquilo sin tener que ponerte a nada. Ahí me ha tocado la fibra del todo porque la tortilla de patata es un manjar para mí. Mujer, pues muchas gracias, pero tampoco te pongas sin otro que hacer a... (no me ha dejado terminar) Nada, nada, que no me cuesta nada hacerla.

Cuando he llegado a casa me he encontrado una nota fijada en la puerta del frigorífico con instrucciones precisas: la tortilla en el microondas; una ensalada preparada a falta del aliño y un número de teléfono por si necesito cualquier cosa. No ha hecho falta llamar: ha llamado ella a las 4. Que si necesitaba planchar algo de ropa para la conferencia. Nada, mujer, gracias, si total pienso ir de vaqueros. Por poco le da un soponcio. ¿¡De vaqueros!? Bueno, pero con americana; es que eres una mujer inteligente, Mari, y nunca has venido a ninguna de mis conferencias: me gusta darles un toque informal. Bueno, pero que no me cuesta nada ir y... (ahora no le he dejado terminar yo) Que no, que no. Oye, y gracias por la tortilla, estaba muy buena. Se ha sonreido (por el teléfono se nota cuando la gente sonríe) y he colgado apresuradamente porque si me descuido, me desea suerte y eso da mala suerte.

A las 5 y media ha llamado mi madre. Que viene esta noche. Visto lo visto, es un consuelo.


9 Comments:

Anonymous Gabriela said...

Eso ocurre porque muchas mujeres piensan que los hombres sois inútiles. Yo lo veo un poco insultante para vosotros, pero ya sabes que yo soy muy rarita. A mí, si fuera un tío, me indignaría pensar que piensen que no me puedo hacer un bocadillo o un bistec. En fin, son cosas mías...
Un beso, emejota.

6:51 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola Emejota:

Acabo de leer tu disertación sobre el titulo Solo. que mas bien tendria que titularse, imposible quedarse.

Me has robado una sonrisa al pensar que en el fondo no estas solo sino muy bien atendido y querido.

Emejota un buen fin de semana. Gracias es simpatico charlar através de la red. siempre al marcharme del trabajo leo con atencion tu pagina y me arrancas unas palabritas contribuyes a romper con la boragine del trabajo
Cha

7:31 p. m.  
Blogger Diana Carolina said...

Mira que es sólo por consentirte! Pero sí que suele ser un poco molesto que no lo dejen a uno con sus actividades, no?

Un fuerte abrazo Mariano!

Y dime, cómo te terminó de ir en este día tan extraordinario? =)

8:52 p. m.  
Blogger emejota said...

Gabriela, es que desde el punto de vista literal del término, yo soy un "inútil". Que conste que yo antes hacía unas tortillas de patata de chuparte los dedos pero con el estado actual de mis manos ahora no puedo manejar el cuchillo, ni siquiera puedo abrir una lata ni con abridor. Es un lío. Me limito a cocer pasta y poco más :) Por eso no me indigno y en el fondo agradezco la ayuda (que no es por compasión, sino por razones prácticas de pura necesidad).

Me indignaría si pudiera hacerlo yo mismo y me trataran igual porque pensaría que me tratan como si fuera tonto, aunque conozco a muchos que les encanta que les sirvan y no son nada tontos: son comodones :)

Por cierto, ha sobrado tortilla, si alguien quiere...

Un abrazo

12:12 a. m.  
Blogger emejota said...

Te deseo un buen fin de semana a tí también, Cha.

Efectivamente, has dado con la palabra: atendido (y querido) Pero que conste que es recíproco.

Un abrazo

12:15 a. m.  
Blogger emejota said...

Hola Diana! El día termina muy cansado pero muy contento. Ha fluído emoción en una conferencia que, precisamente, trataba de los afectos y emociones que movía la música del barroco.

Otro fuerte abrazo para tí!

12:17 a. m.  
Anonymous Gabriela said...

Claro emejota, es que yo no te veo e ignoro cuáles son las cosas que puedes y no puedes hacer. En un post anterior estabas tocando el piano. No imaginaba, por tanto, que no pudieses hacer una tortilla e hice una lectura feminista de tu post en el setido de que muchas mujeres propagan el machismo: aunque 'ellos' saben manejar un sintetizador, un pc, un montón de aparatos, son 'incapaces' según eso, de poner una lavadora o hacer un bistec, como dije. Me disculpo si no conseguí comprendí el fondo del asunto.
Un beso.

8:10 a. m.  
Anonymous Gabriela said...

Quise decir 'que no conseguí comprender'.

8:13 a. m.  
Blogger emejota said...

Nada que disculpar, Gabriela. Comprendo que, en la distancia, es difícil hacerse a la idea, pero en la cercanía es igual, pregúntale a Raquel :D

Ahora en serio: una vez el cirujano que me operó las manos me dijo que nadie repara en la complejidad y sofisticación de los movimientos que una mano tiene que hacer para cualquier cosa. Y es cierto. Pocas cosas requieren la complejidad de algo tan rutinario como es coger una patata y pelarla con un cuchillo. La próxima vez recomiendo a todos que observen sus manos cuando lo hagan.

Yo puedo tocar a Mozart (a gran parte de Mozart), sí, pero me resulta imposible tocar un simple acorde de Do Mayor en posición de octava. Los pianistas saben de qué hablo y se sorprenderán, pero así es. No puedo, tampoco, tocar a Chopin, y bien que lo siento, y no digamos a Debussy, pero sí a Bach... Pues lo mismo en asuntos domésticos y cotidianos. Fíjate qué paradoja: el otro día, antes de uno de los conciertos, probé el piano de cola tocando a Mozart y, sin embargo, le tuve que pedir a Raquel que me abriera la chocolatina, porque no atinaba bien. En otras circunstancias la hubiera abierto a bocados :) pero como iba a compartir la doble barrita de chocolatina con uno de los músicos no me parecía muy educado hacerlo :D

Un beso

10:46 a. m.  

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