12 enero 2006

Respuesta

Estimado gestor cultural:

He recibido su amable carta en la que solicita propuestas de cursos o conferencias de cara a la programación cultural de los próximos meses. Es todo un honor que me haya considerado persona merecedora de su atención. En un momento de la carta nos comunica que sea cual sea la naturaleza del proyecto a presentar, el precio a percibir por hora será de 58 euros al que habrá que descontarle un 15% de retención de I.R.P.F. Si no he entendido mal, eso quiere decir que tanto si me presento con el cuento de Blancanieves bajo el brazo para leérselo a los niños en un rato de asueto como si interpreto al piano la Sonata "Hammerklavier", de Beethoven, en la que se suda un poco más, la retribución será la misma. Hay algo que no termina de encajar.

Dado que la última vez que tuve oportunidad de hablar personalmente con usted me propuso la realización de un evento musical, me viene a la cabeza un ejemplo reciente: el concierto de Ravel a 4 manos en el cual, por cierto, le eché en falta, y mira que me dio rabia porque ese día me puse una americana muy elegante que, sin duda, habría merecido su aprobación. Recuerde aquella ocasión en la que, educadamente, me dijo que "ya era hora de ponerme presentable ante el público". Su preocupación paternal me produjo una profunda turbación que nunca olvidaré. Pero estábamos en lo del concierto de Ravel: entre las descripciones de las piezas destinadas a proporcionar claves de comprensión a los oyentes y la posterior interpretación de la obra, el acto se evaporaba en una hora, aunque los ensayos comenzaron a cocinar el invento el pasado verano. Dado que éramos dos personas ante el teclado, los 58 euros (sin retención) habría que dividirlos, para empezar, por 2. Sería interesante hacer cuentas para ver a cuánto nos salía cada mes de trabajo.

Me sorprende que una persona culta, sensible y conocedora del mundo que gestiona no se plantee que tras la hora de actividad hay una preparación que, en algunos casos, puede requerir una gran cantidad de tiempo. Abrir el tarro de las esencias y hacer llegar el aroma del Coral como sustento de gran parte de la obra bachiana, o buscar la fórmula que consiga traducir complejos conceptos en algo asequible, de manera que el no iniciado pueda sentir la importancia y el aliento poético del contrapunto en la obra de Bach cuesta mucho tiempo, se lo puedo asegurar. En cualquier caso, comprendo que este insignificante matiz haya pasado desapercibido dado que, lamentablemente, no pudo estar presente en ninguna de las sesiones del último ciclo de conferencias que tuvo a bien encargarme, siquiera para evaluar si la confianza depositada en mí había cosechado frutos provechosos. Su agenda debe estar apretadísima dado que el curso duraba tres sesiones que, gracias a la buena acogida por parte del público, se prolongaron ininterrumpidamente por espacio de 4 semanas, lo que hace un total de 12 sesiones. Y usted no pudo acudir a ninguna. El estrés no es bueno, hágame caso.

Personalmente, yo no siento que cobro por la hora de conferencia; la recompensa, en ese instante, son los ojos atentos, el silencio expectante, la sonrisa cómplice y el aplauso cálido, si lo merezco y aunque vaya sin corbata. Pero entiendo que todo el trabajo anterior precisa de la legítima y lógica (y digna, sin que eso signifique más o menos) retribución que se haya acordado previamente entre las partes, sobre todo porque luego la parte contratante (y no me refiero a la de los Hermanos Marx aunque el asunto que nos trae sea igual de surrealista) es la que vende como propio el éxito, si ha habido tal, y achaca al profesional el fracaso, si tal cosa se produce.

Su misiva concluye ofreciéndose a aclarar cualquier duda al respecto que pueda tener lo que pasa es que yo no tengo ninguna duda al respecto, sólo dudo del respeto que, al parecer, merecemos, que se escribe parecido pero es cosa muy diferente.

Concluyo agradeciéndole sinceramente su oferta pero aprovecho la ocasión para comunicarle que declino su amable invitación para que la partida presupuestaria encomendada a estos menesteres se dedique a asuntos gravosos para las arcas municipales, que suelen sentir un vacío en el estómago cuando tienen que llenar el de otros en opíparas comidas que el duro y sacrificado ejercicio de la política exige con exasperante asiduidad.

Atentamente,

emejota.


13 Comments:

Blogger Rachel said...

Sólo puedo dedicarte la mayor de mis ovaciones por esta carta. HAcer la ola. BRAVO BRAVO BRAVO BRAVO Y BRAAAAVO.

(Lo mejor es que el gestor este ni netenderá tu declinación. Ays)

10:21 p. m.  
Anonymous Alfonso said...

Ole.

10:46 p. m.  
Anonymous Alfonso said...

Perdón, me deje la tilde y el signo de excalmación.
Olé!

10:47 p. m.  
Blogger Magda said...

Te felicito, Mariano. Sin embargo veo estos puntos:

1) 58 euros por hora es excelente.
2) Si lo mismo es contar un cuento que tocar una sonata al piano ya que lo que cuenta es la hora de trabajo y lo segundo es mucho más dificil que lo primero, creo que depende de cada quien lo que preparará para esa hora. Se puede mediar. La responsabilidad hace que uno no vaya a usar la hora en leer un cuento ni en tocar un a sonata como si fuera un concierto especial.
3) Si bien es cierto que "la recompensa, en ese instante, son los ojos atentos, el silencio expectante, la sonrisa cómplice y el aplauso cálido", lo otro, el pago, no es recompensa, es un pago a un trabajo, lo otro sí es recomenpensa.

Quizá son demasiado objetiva y muy poco romántica.

Te dejo un abrazo.

2:15 a. m.  
Blogger emejota said...

Raquel y Alfonso: gracias (y gracias también por las olas y las tildes)

:)

Un abrazo

2:23 a. m.  
Blogger emejota said...

Magda: gracias a tí también pero te respondo a los puntos:

1)58 euros es una cifra fictia. Hay que descontar las retenciones fiscales, para empezar. Me temo que incurres en el mismo error que el gestor cultural al considerar que es la hora la que vale 58 euros y no es así. Lo que están diciendo es que 58 euros (menos deducciones) es lo que vale TODO lo que te conduce a esa hora y además esa hora por añadidura. Y no, me temo que no se puede mediar: a mí siempre me pedirán algo musical y ya puedo estar yo solo o traer a un cuarteto. El coste es el mismo y te dirán que si no estás conforme, puerta.

2) La responsabilidad hace que uno se implique con la misma dedicación a contar un cuento a un niño embelesado que a tocar un concierto (que no tiene que ser necesariamente especial, la diferencia está en que para llegar a tocar la Hammerklavier se precisan años) De todas formas, yo soy músico, a mí no me van a pedir contar un cuento.

3) Efectívamente, lo otro es un pago a un trabajo... mal considerado. Supón una cosa, Magda: preparas con unos actores una representación teatral con todo lo que ello conlleva de tiempo y gente sobre y tras el escenario. Imagina que un empresario se entera y te dice que te da 58 euros (ficticios, insisto, porque hay que deducir impuestos) porque la representación dura una hora. Los aplausos del público serán una recompensa pero los actores y los técnicos tienen que comer, y los aplausos alimentan el alma pero no el estómago, ¿no te parece?

En cualquier caso, yo he dado, doy y daré multitud de conferencias, encuentros y presentaciones gratuítas. Pero no lo hago cuando no te toman en serio y se aprovechan de tu situación. Hay quien tiene un trabajo fijo y acepta gustoso dar charlas y demás en horas libres porque se lo puede permitir. Yo no. Yo no tengo nómina a final de mes. Vivo de este trabajo, de lo que va saliendo, siempre con la incertidumbre (la única certeza es que en los meses de verano tu sueldo va a ser 0). Hay gestores que se valen de tu precariedad para explotarte. Y eso es mezquino. Conozco lo que es llegar a cobrar 6 euros la hora impartiendo una clase (y me conformo) y sé que hay mucha gente que trabaja en otros trabajos durísimos por esa cantidad e incluso por menos. Pero si te llaman para hacer algo exhaustivo y de calidad es lógico que me indigne lo que me ofrece el gestor. Si tú no tuvieras trabajo fijo, Magda, y te pidieran una investigación en profundidad que te exige moverte mucho y dedicarle mucho tiempo y te dieran por ello 58 euros (menos impuestos) porque "sólo" tienen en consideración el rato que la leas en público, ¿seguirías afirmando lo mismo que en tu primer punto?

Con todo el afecto, creo que en este asunto no eres objetiva y sí romántica (lo cual, por otro lado, no es malo) Y disculpas por la extensión, pero el tema me "toca" bastante, espero que lo comprendas.

Un saludo

2:54 a. m.  
Blogger Magda said...

Ya veo, Mariano, estamos de acuerdo en varias cosas, y en otras he comprendido mejor. "Los actores y los técnicos tienen que comer, y los aplausos alimentan el alma pero no el estómago", justamente a eso me refería cuando comentabas "yo no siento que cobro por la hora de conferencia", por eso te decía que los aplausos y demás que señalabas son recompensa, lo demás pago, un pago con el que voy de acuerdo totalmente. Todo trabajo lo merece.

Ahora, lo que yo entendí, y ahi fue adonde la cuestión se confundió, que te pagaban 58 euros por hora, o sea: que solamente este dinero era para ti y si trabajabas tres horas diarias, por ejemplo, te daban 174 euros, así todos los días, mientras durara el curso. Pero ya veo lo que me explicas y por supuesto que hubiera dicho ¡no!

Mira, yo doy un curso este semestre (que ya acabó el lunes) tres horas a la semana ¿y sabes cuanto me pagan? ¡nada!, como investigadoras tenemos la obligación de dar un curso en la facultad de letras de por lo menos tres horas a la semana. Ahora, los profesores de la facultad ganan 250 pesos por hora, o sea 750 pesos a la semana (cada peso es 10 euros más o menos). Como ves no pagan casi nada (preparación de clase, calificar, lidiar con los estudiantes, dar la clase, etc., todo incluido). Afortunadamente yo soy investigadora, esto es mucho mejor.

En fin Mariano, gracias por la explicación que me ha caido muy bien para comprender mejor.

Un abrazo.

7:16 a. m.  
Anonymous causal said...

Estimado animador sociocultural (privado):

He recibido su email en el que solicita que le diseñe una imaginativa, original y atractiva programación formativa entorno al cine y los audiovisuales, de 250 horas a poder ser, para que se la haga llegar a usted y usted se la ofrezca a al Ayuntamiento, apuntandose el tanto de incluirla entre sus interesantes y competitivas propuestas culturales, sin haber movido más que los dedos para teclear el email en el que me la reclama. Por supuesto, entiendo que usted me exija exclusividad en la propuesta y que no vaya a sus competidores con la misma proposición cultural, no vaya a ser que se la den a ellos y usted no pueda apuntarse el prestigioso tanto de tenerle en la carpeta de soluciones imaginativas (y exclusivas, claro) para la cultura de la ciudad.

Da la casualidad de que ayer recibí la llamada de otra empresa pidiéndome el mismo favor, y además, hace una semana recibí la misma propuesta por parte de dos departamentos diferentes del propio Ayuntamiento. Todos ellos me pedían exclusividad, claro.

Lamento comunicarle que mi idea de la cultura no pasa por la competitividad mercantilista ni la exclusividad, sino más bien por la complementariedad, la colaboración y
diálogo. Y todo a su justo precio, claro.

Por eso, como mi buen amigo emejota expone en su blog, no me parece bien cobrar 30 o 35 euros por cada hora de tan suculenta (para usted) actividad. Lease el post llamado "respuesta" si quiere saber porqué, si quiere comprender porqué ese dinero está mal valorado, si quiere entender cómo se debe valorar la cultura.

Además, me gustaría saber cuánto dinero gana usted con la propuesta que destina al Ayuntamiento, si puede saberse, claro, que entiendo que sí porque el procedimiento de contrata es el concurso público. Seguramente yo mismo podría comprobarlo, aunque, la verdad, prefiero dedicar mi tiempo a otras más actividades creativas y menos investigadoras. Total, le voy a decir que no, así que mejor me ahorro el disgusto.

Se despide atentamente éste, que lo es.

8:59 a. m.  
Anonymous Ferre said...

Yo me pregunto qué pasa si las cosas no duran un tiempo múltiplo de horas. Ya sólo en conciertos... no dura lo mismo la Hammerklavier de Beethoven que el Allegro Barbaro de Bartok.

También apunta Emejota el nº de intérpretes como una variable a tener en cuenta: no puede costar lo mismo la Hammerklavier que la 9ª Sinfonía (por quedarnos en el mismo compositor). La logística y los ensayos suelen ser más complejos. Y hay más gente, todos con, ah pillineeees, hambre.

Tampoco es lo mismo la Hammerklavier que un estudio de Burgmüller, en cuestión de dificultad técnica e interpretativa.

Y ya no me meto a valorar calidades de pianistas, que los hay mejores y peores, con lo que también debería haber una variación en el precio, lógicamente.

Lo de los cuentacuentos, por coger el ejemplo de refilón de Emejota... hablando en plata, leer un cuento lo puede hacer casi cualquiera. Unos mejor que otros, desde luego. Pero lo leen. Incluso yo. Por 58 €/h me puedo pasar leyendo cuentos todo el puñetero día, que ganaré muchísimo más que lo que gano ahora. 8 h/día y 20 día/mes nos darían un salario bruto de 9.280 € (más de kilo y medio de las antiguas pesetas). Estooo, Sr. Gestor, si alguna vez tiene un servicio de cuentacuentos a jornada completa, le ruego se ponga en contacto conmigo.

Por cierto, que sepan que, en cambio, ay penita pena, la Hammerklavier no la toco ni en pleno delirio lisérgico.

En cuanto al precio de 58 €/h... basar un precio de una obra (me refiero a algo que hay que hacer, ya sea tocar una pieza al piano, actuar en una función teatral, instalar una antena o llevar los papeles del divorcio de un cliente) en el tiempo en que se realiza efectivamente es, simplemente, estúpido. Sean 58 €/h o 58.000 €/h De la misma forma, tampoco se debería pagar (hipotéticamente) por el nº de horas que le llevará ensayar al pianista, el actor, preparar el material al antenista o los papeles y consultas varias del abogado. Estas cosas ya las valora el profesional y ofrece un precio (pueden llamarlo también presupuesto o quizás también caché, si quieren) acorde con ello que incluye todo (excepto materiales a lo mejor... o a lo mejor no). El gestor, empresario o quien sea, aceptará o no, dependiendo de los criterios que se haya impuesto, económicos, de calidad o del tipo que sean.

Vamos, eso en el mundo normal de oferta y demanda. Como todo hijo de vecino.


Y todo esto no es una cuestión que afecte a los temas culturales, sino un mal que se extiende a todos los ámbitos laborales. Porque no se trata de otra cosa que de una extendida falta respeto al profesional. Y es ahí donde creo que Emejota pone el dedo en la llaga.

Ah, Tim, por favor, averígua la cifra final de la oferta que hará el gestor, que ya tengo curiosidad por saber su beneficio.

Saludos

PD: El importe de este comentario es de 9,67 €, ya que he tardado unos 10 minutos. Emejota, mándame el cheque ya mismo. Va, te perdono los 0,67 €., por ser tú.

4:34 p. m.  
Blogger emejota said...

Celebro haber podido aclarar los conceptos, Magda. Un abrazo

6:47 p. m.  
Blogger emejota said...

causal: que no se te olvide ponerle sello a la misiva, que si no te la devuelven.

Un abrazo

6:49 p. m.  
Blogger emejota said...

Ferre: ¿y si se diera el caso de montar la "Sinfonía de los 1000"? No quiero ni pensarlo, aunque, al menos, dura más de una hora; mira, a lo mejor sale más rentable.

Te dedico una ola y unas tildes con sus signos de admiración por tu comentario. En cuanto a la minuta, y agradeciendo el descuento, ¿hay posibilidad de pagar en especies? ¿Qué tal si te dedico una fuga dodecafónica sobre el nombre H I N D E M I T H, con retardos incluídos? Valóralo y me cuentas (o me descuentas, para ser más exactos)

PD: el de las cuentas es causal, que creo que Tim es de letras. Pero si le hace ilusión hacerlas que las haga, oye.

;)

Un abrazo

6:54 p. m.  
Anonymous Ferre said...

Hombre, esa fuga bien valdría romper la minuta en mil pedazos. Es más, podría ser undecafónica, porque no te olvides que hay que descontar el IRPF.

Reitero mi petición, pero a Casual, en vez de a Tim. Son las neuronas, que me patinan y hacen que me confunda.

Saludos

11:10 p. m.  

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