27 septiembre 2005

Estreno

Me he comprado un portátil.

Para mi trabajo impartiendo charlas y cursos es una herramienta imprescindible y el anterior ordenador, el pobre, ya no daba más de sí. El primer síntoma de debilidad en público lo dio cuando suspiró antes de tiempo en una charla sobre "La Pasión según San Mateo" de Bach, aunque, la verdad, no le dí ninguna importancia. La cosa empezó a preocuparme cuando, durante unos segundos, tuvo una ausencia mientras proyectaba los reflejos en el agua en el jardín acuático de Monet. Para colmo, luego cogió frío en el monasterio cisterciense donde se celebraban unas jornadas sobre gregoriano. Así que, finalmente, decidí tramitar los papeles para solicitar su jubilación anticipada. Cuando el transportista ha traído esta mañana la caja con el flamante ordenador nuevo modelo, no he podido evitar mirar de reojo al fondo del pasillo desde donde el otro, apoyado el maletín en la pared, parecía dolerse de falta de cariños. Soy un blando para estas cosas.

Ahora escribo este post desde el nuevo ordenador y desde otra habitación distinta a la habitual, por aquello de la conexión a internet sin hilos. Tenía curiosidad por averiguar si los post me salen igual al cambiar de sitio y de máquina y si las palabras salen más anchas ahora que no van por cables. De momento, hay una atractiva luz azul galáctico que se empeña en hacerme guiños seductores pero yo me estoy concentrando en la suavidad del tacto de las teclas, que, por cierto, encuentro algo turbadora.

Conseguir tener internet sin cables me ha costado tres llamadas a los chicos de Terra, la última de 87 minutos. Sí, sí, lo que oyes. Lo peor no ha sido pensar en la factura que va a venir (la del teléfono y la del ordenador, que la factura del ordenador va a ser panorámica, como la pantalla) sino que me he sentido agobiadísimo siendo sometido a un implacable interrogatorio kafkiano. ¿Ha habilitado la máscara de subred? ¿Está seguro que su router está en multipuesto? No lo entendemos, don emejota, algo va mal, algo ha debido hacer usted mal en algún momento de la operación. Vamos, vuelva atrás e intente recordar...

Al final he llegado a una pantalla muy extraña y me han exigido leer en voz alta todas las siglas y los números, que seguro que lo han hecho para hacerme pasar vergüenza, y aún después he tenido que anotar, uno a uno, 23 dígitos, yo, que soy tan analógico, y ha sido entonces cuando me he venido abajo. Normal. Les he dicho que mejor lo dejaba para luego, que me iba a dar un paseo, que es a que a mí me gusta mucho la luz de las 6 y 20 a finales de Septiembre. Pero no ha habido manera. Piénselo bien, don emejota, me ha dicho el chico con cierta severidad paternal, debe encriptar. Hay que encriptar. Se sentirá más seguro, créame.

Como despues de 87 minutos había cierta confianza he decidido hacerle caso, qué majo, quiere que encripte para que me sienta más seguro. Afortunadamente, al final se ha arreglado lo de internet sin hilos y me he podido dar el paseo pero, de momento, yo me siento igual. No sé.


4 Comments:

Anonymous Gabriela said...

Yo tuve un Toshiba portátil chiquito y lento al que no he podido olvidar.
Se lo regalé a un compañero del Insti y me pregunto qué historias contará ahora mi Toshiba y con qué palabras irá sobreviviendo por esos mundos de Dios.
Besos mañaneros, emejota.

7:09 a. m.  
Anonymous Ferre said...

Yo no es por meter cizaña, Emejota, pero sé de muy buena tinta que tu antiguo portátil te la estaba dando intercambiando bits con una estación de trabajo último modelo de Sebastopol. Es más, salío en el "CiberHOLA" de hace unas semanas, justo después del reportaje de Pitita Airis de semana de descanso en el balneario-taller.

Pregúntale, pregúntale cuando te mire con teclas de no haber roto un disco duro en su vida, ya verás como se le suben los colores RGB a su pantalla.

Ah, el Toshiba de Gabriela está vendiendo sus secretos a Salsa Rosa, como los empleados de hogar, secretarios personales y asesores fiscales de los famosos.

Ay, esos portátiles que cambian de carcasa a la mínima.

Y lo del empleado de Terra... vamos, de chapeau. A mi en Wanadoo lo máximo que me hicieron es leerme en voz alta los datos que ya me habían enviado por carta. ¡87 minutos! Eso sí, no nos has aclarado 2 cosas:

1. ¿Habilitaste la máscara de subred?

2. ¿Estaba tu router en multipuesto?

4:07 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Mi mas sincera felicitación por este lindo, interesante y muy bien logrado Blog.

Ojalá me dure por mucho tiempo.

Felicidades. Me gusta mucho el contenido. fflaquis@hotmail.com

11:37 p. m.  
Blogger wilson said...

Los informáticos son los únicos que logran evadir siempre su responsabilidad: o es culpa de la máquina o de tus pocos conocimientos.
Son casi tan felices como los comentaristas deportivos.

1:22 a. m.  

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