22 julio 2007

Combate

Ha muerto Jesús de Polanco y a las puertas de su casa, en la portada digital de "El País", los suyos han dicho que ha sido por complicaciones de una antigua enfermedad que afectaba a sus articulaciones. Por ese motivo, los de la casa de enfrente, los de "El Mundo", han puesto que ha muerto de cáncer. En otras circunstancias este asunto no tendría nada de llamativo, máxime cuando el muerto lo está de todas maneras, pero el caso es que lo tiene porque cuando se está en guerra, se está para todo, hasta para llevar la contraria, y si los de "El País" han dicho en letra pequeña, debajo del titular, lo de la complicación de una enfermedad articular, los de "El Mundo" han subido al titular, en letra bien gorda, que ha muerto de cáncer, cuando los de "El Mundo" y hasta los del universo estilan, porque así lo dice el Libro de Estilo, que las especificaciones van debajo y allí, ya de paso, se estiran lo que haga falta.

En cualquier caso, la actitud de ambos presenta síntomas de la llamada enfermedad culposa, esa cosa tan medieval y tan actual a un tiempo, esa enfermedad de las enfermedades que considera la enfermedad como algo deshonroso. Aquí, unos por maquillarlo por aquello del pudor y otros por subrayarlo convenientemente con evidente mala leche. El caso es que se ha muerto, que fue alguien importante, que no fue tan santo y que aunque a rey muerto, rey puesto, el imperio se queda huérfano.


1 Comments:

Anonymous toni said...

y, mientras el País y el Mundo publican lo que cada libro de estilo les dice que tienen que publicar, que es lo que les da la realísima gana (que es la gana real de los reyes), los de el Jueves ven como les secuestran los ejemplares de todas partes menos de la gasolinera del pueblo, que no sabían que estuviera secuestrada y la tenían a la venta y exposición, por publicar una sonora y real carcajada en su portada. pero no todos somo igual de reales, porque si llevas traje lo eres más y si eres barbudo con vaqueros lo eres menos. me da lástima que se muera Polanco, que, como bien dices, no era tan santo ni tan bueno, pero que fue valiente cuando pocos lo eran.

8:29 a. m.  

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